Historias de Viaje

La mágia del Gran Bazar de Estambul

El Gran Bazar de Estambul es uno de los mercados cubiertos más antiguos y grandes del mundo, tiene mas de 4,000 tiendas que ofrecen una variedad de productos, desde especias y tés hasta lámparas y textiles.

Última actualización:

17 February 2025

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Headshot of Lina Avila Henao

Lina Avila Henao

Creadora

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Llegábamos al Gran Bazaar de Estambul a primera hora del sábado por la mañana. Con mucha expectativa pero con la misma ropa de viaje del día anterior pues nuestras maletas no llegaron del destino previo, Grecia. Éramos nosotros más un considerable número de personas que llegamos al aeropuerto de Estambul la noche del viernes y resultamos sin maletas, pues nunca aparecieron en la banda.  Por el acento y forma de expresarse ese grupo parecía de Centro América, decían repetidamente que era muy frustrante perder las maletas en un vuelo de 3 horas. 

Nosotros decidimos irnos del aeropuerto luego de dejar nuestros datos en el counter de la aerolínea para que nos contactaran cuando nuestras maletas aparecieran. La verdad es que nos parecía increíble y también preocupante pues no teníamos casi nada en nuestra maleta de mano, apenas ropa interior y un cepillo de dientes.

Nos habían dicho que el Gran Bazar no abría el Domingo así que nuestro único chance de verlo era ese sábado y teníamos toda la actitud a pesar del pequeño percance de la ropa.  

El lugar era similar a como me lo había imaginado, pero no igual. A lo mejor la imagen que tenía en mi cabeza era de algo más rústico y sin techo, como si fueran toldos.  Pues bueno, para mi sorpresa el lugar donde está el Gran Bazaar es un edificio con techo circular, con muchos locales y también piso de cemento.

Lo primero que vimos fueron las especias, que estaban justo al lado de los tés. Había varios puestos con mostradores llenos de montañas de polvo de diferentes colores y texturas. Estaba el polvo dorado de la cúrcuma, el rojo intenso de la pimienta dulce y  una mezcla de especias otomanas. También estaban a la vista el zaatar (una de mis especias favoritas), los chiles, el cardamomo en semilla, la pimienta negra, pimienta blanca y las hebras rojas de azafrán.  

Los aromas no se hicieron esperar y mientras tanto los vendedores nos animaban a entrar a sus locales para explorar sus productos y ofrecernos una experiencia sensorial única.  

Sin embargo, mi interés no estaba en las especias, mi atención estaba en los tés, que también eran vendidos en el mismo local. Habían hojas secas para hacer té verde, flores deshidratadas para hacer té de Jazmín, té de granada (pomegranate), hibiscus o flor de jamaica y un montón de tés nombrados con sus beneficios; Por ejemplo, té relajante, té detox, té de vitaminas, té viagra, té hakuna matata (que al parecer es relajante) y es una mezcla de varias hierbas.

Terminé comprando un té de hibiscus, gracias al convincente parlamento del vendedor, que nos dijo en un inglés un poco machacado que esa planta tiene muchos beneficios para la piel (antioxidantes) y también para eliminar toxinas. Como fue tan barato decidí no pedir rebaja y pagar lo que me estaban pidiendo que eran $3 USD por una bolsa pequeña.  

Seguimos caminando y pasamos por el área de las pashminas. Nunca antes había visto una calidad y tejidos como esos. Las pashminas auténticas se fabrican usando lana de cabras de Nepal, India y Pakistán. Sin embargo, los turcos son conocidos por su capacidad de teñir las fibras y trabajar las telas de manera excepcional. Por esa razón se pueden ver pashminas o bufandas de la mejor calidad con textura suave y diseños únicos.

Mientras estaba admirando la belleza de las pashminas alcancé a ver al grupo de personas que estaban en el aeropuerto la noche anterior esperando su equipaje. Inmediatamente reaccioné y les pregunté si sabían algo más. Nos dijeron que habían esperado en el aeropuerto dos horas más y habían recuperado las maletas. Mi corazón dió un salto, no todo estaba perdido, había una posibilidad de recuperar nuestro equipaje, y ahora teníamos que llamar a la aerolínea.

Seguimos caminando y de pronto me sentí en un mercado árabe como en el cuento de Aladino. Estaba en el pasillo de las lámparas turcas, habían demasiadas y todas iluminando tenuemente, creando un ambiente místico y lleno de magia.

La tradición de las lámparas en Turquía, viene desde la época del imperio Otomano, eran creadas para decorar palacios, mezquitas, y otros edificios importantes. Lo que buscaban era una luz suave, colorida y que fuera sinónimo de espiritualidad pero a la vez de lujo. Entonces, para la elaboración usaban piezas de vidrio de colores brillantes que se ensamblan cuidadosamente formando mosaicos. Para los diseños se usaban figuras con patrones islámicos como figuras geométricas (octágonos, hexágonos, estrellas de ocho puntas), arabescos (formas abstractas en espiral que se entrelazan) o también de flores.  

El recorrido siguió y vimos muchas joyas, juegos de té turco y un sinnúmero de dulces y postres. Acá debo hacer una pausa para describir toda esa variedad: baklavas, halvas y turkish delight, que es cada uno?

Baklavas: Dulce muy popular en Turquía, para hacerlas se usa una masa de hojaldre muy delgada, una capa de honey con pistachos, nueces o almendras.

Halvas: Dulce que se hace de sémola. La Sémola es una harina gruesa que se obtiene al moler el trigo y separar los granos más gruesos de los más delgados.

Turkish delight: Dulce gelatinoso hecho de almidón, azúcar y agua de rosa o agua de azahar, y en ocasiones frutos secos o especias en su interior.

Luego de probar y comprar halvas para llevar a casa, decidimos que era hora de irnos. Llegamos al hotel y Oh sorpresa, nuestras maletas estaban en la puerta de nuestra habitación. Las habían enviado desde el aeropuerto y estaba todo en perfecto estado. Fue la mejor noticia del día pues no teníamos que reclamar nada en el seguro y podíamos usar ropa limpia luego de un largo día en el Gran Bazar.

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Lina Avila Henao

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